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Cuando fuimos honrados mercenarios

No todo es dinero en el desarrollo

Al principio...todo es dinero

Me he tomado la licencia de inspirarme en el título de un libro del maestro Arturo Pérez-Reverte para dar nombre a este artículo, porque refleja bastante bien lo que, a día de hoy, pienso sobre muchos profesionales del sector de las TIC.

Tengo que confesar que, al comienzo de mi andadura en este mundo, mi principal objetivo era desarrollar y programar todas las páginas web y aplicaciones posibles. Quería sacar el máximo partido a mis conocimientos y experiencia, así que aceptaba prácticamente cualquier proyecto que llegara a mis manos, sin importar si el lenguaje de programación me gustaba o si el proyecto realmente me motivaba.

El resultado fue una mezcla de frustración y aprendizaje. Algunos clientes terminaban descontentos porque el producto final no encajaba con sus expectativas; otros quedaban satisfechos, pero el esfuerzo invertido era tan descomunal que apenas compensaba la recompensa obtenida.

Hasta que un día dije: ¡STOP!

Necesitaba detenerme, mirar atrás y hacerme algunas preguntas.

- ¿Qué esperaba realmente de mí este sector?

- ¿Con qué lenguaje de programación disfrutaba trabajando?

- ¿Qué tipo de empresas despertaban mi interés?

- Y, sobre todo, ¿qué quería hacer con mi carrera profesional?

Puede parecer una reflexión sencilla, pero detenerse a pensar es una de las decisiones más importantes que podemos tomar en nuestra profesión. Al principio, aceptar cualquier trabajo nos aporta experiencia, bagaje y aprendizaje. Sin embargo, llega un momento en el que es necesario encontrar nuestro propio camino y decidir hacia dónde queremos dirigir nuestra carrera.

¿Qué quiero hacer con mi carrera?

Bajo mi punto de vista, esta es una de las preguntas más importantes que cualquier profesional del sector TIC debería hacerse.

Da igual cuál sea tu formación o el lenguaje con el que hayas empezado (siempre con algunos matices). Lo realmente importante es tener claro qué esperas tú del sector y qué espera el sector de ti.

¿Por qué? Porque conviene conocer la realidad del trabajo al que nos enfrentamos. Las películas y las redes sociales pueden transmitir una imagen muy atractiva de nuestra profesión, pero el día a día también incluye largas horas sentado, momentos de estrés, reuniones, presión por cumplir plazos y una formación constante. No es algo exclusivo de las TIC, pero sí forma parte de nuestra realidad.

Por eso mi consejo es sencillo: investiga, pregunta y escucha a quienes ya llevan años en este mundo. Busca referencias y conoce tanto la parte buena como la menos amable de la profesión.

Porque sí, este es un sector apasionante. Está lleno de auténticos espartanos y espartanas de la programación, personas de las que aprendes cada día. Con el paso del tiempo miras atrás y te das cuenta de que ya no eres la misma persona que comenzó.

Pero precisamente por eso es importante conocer tanto los pros como los contras, para saber qué vas a encontrar y cómo afrontar cada etapa de tu carrera.

Y si decides empezar a lo loco y no hacerme caso...

Luego no digas que no te lo advertí.

¡No todos queremos ser mercenarios!

Hubo un momento en el que comprendí que no quería convertirme en un mercenario de esta profesión.

No quería trabajar únicamente por dinero. Quería crecer profesionalmente, seguir aprendiendo y sentirme realizado también a nivel personal.

Por eso decidí especializarme en el desarrollo de aplicaciones Android.¿Por qué Android?

Porque disfrutaba trabajando con esa tecnología. Me hacía sentir cómodo, motivado y en armonía con todo lo que había aprendido durante años.

Ahora bien, el panorama ha cambiado mucho con la llegada de la inteligencia artificial.

Hoy veo lenguajes como Python, C++, PHP y muchos otros desde una perspectiva completamente distinta. La IA ha reducido muchas barreras de entrada y, en mi opinión, conocer bien la lógica de programación y el pseudocódigo resulta cada vez más importante que memorizar la sintaxis de un lenguaje concreto.

Es una opinión personal, por supuesto, pero creo que quien domina los fundamentos puede adaptarse con mucha más facilidad a cualquier tecnología.

Mucho más que un salario

Por eso sigo reivindicando el papel de la empresa privada en nuestro país, especialmente cuando apuesta por ofrecer planes de carrera, flexibilidad, formación continua y salarios competitivos.

Cuando una empresa reúne esas condiciones y, además, comparte una filosofía con la que te identificas, resulta mucho más sencillo encontrar un equilibrio entre la vida profesional y la personal.

Y ese equilibrio, aunque suene algo filosófico, acaba convirtiéndose en una parte esencial de nuestra razón de ser.

No quiero entrar ahora en los muchos cambios que todavía necesita nuestro sector; seguramente eso dé para otro artículo.

Lo que sí tengo claro es que debemos preguntarnos qué queremos hacer durante toda nuestra vida profesional y qué batallas merece la pena librar.

Vivimos una época de cambios constantes. La tecnología evoluciona a un ritmo vertiginoso y nosotros debemos evolucionar con ella. Igual que un boxeador se mueve constantemente sobre el ring, nosotros también tenemos que aprender a adaptarnos, mover los pies y mantener la guardia alta mientras la programación y la tecnología siguen avanzando.

Conclusión:

Quiero que te quedes con una palabra:

TÚ.

Esa es la clave.

Tú, ¿qué quieres hacer con tu carrera?

¿Cuál es el lenguaje con el que realmente disfrutas?

¿Te sientes cómodo en la empresa en la que trabajas?

¿Estás creciendo o simplemente sobreviviendo?

Es evidente que el dinero es importante. Todos necesitamos pagar nuestras facturas, comer y vivir con tranquilidad. El dinero elimina muchas preocupaciones y sería ingenuo decir lo contrario.

Pero no permitas que el dinero sea el único motivo por el que trabajas.

Llega un momento en el que un empleo puede terminar quitándote más de lo que te aporta.

Busca un equilibrio. Disfruta de tu profesión, sigue aprendiendo y procura que aquello a lo que dedicas gran parte de tu vida también te haga sentir realizado como persona.

Y, como siempre...

¡A disfrutar!

¡Feliz verano, compañeros y compañeras!

"El éxito no es la clave de la felicidad. La felicidad es la clave del éxito. Si amas lo que haces, tendrás éxito."Albert Schweitzer